Un verdadero dolor de cabeza se ha convertido la Central de Abastos para autoridades y clientes, ya que en esta temporada decembrina es casi imposible transitar por ella debido a la gran cantidad de compradores y vendedores que se dan cita a diario.
El problema se torna más grave gracias a los franeleros, pues el tramo de la autopista a Santa Ana Chiautempan es ocupado por los “viene, viene” hasta en dos carriles, sin que haya poder humano que los quite.
Y por si algo faltara, las entradas a la central son verdaderas trampas para los vehículos de los compradores, ya que unas auténticas zanjas se dejan ver donde alguna vez hubo pavimento.
La “cereza” del pastel son las aguas negras que fluyen por un registro localizado sobre el crucero donde está un banco. El putrefacto olor de esas aguas invade el ambiente y recibe a los visitantes.
Otra calamidad son las unidades del transporte público que hacen base en la central, además de los camiones de carga que son estacionados sin ningún orden afuera de este mercado.
Otra situación que no se puede pasar por alto que es el fuerte olor a orines en los estacionamientos de las diferentes naves de la central, pues la gente toma como mingitorios y hasta retretes la gran cantidad de camiones de carga estacionados, lo cual se constituye en un problema de salud.
Notas Relacionadas
¿Quién vigila las guarderías y qué requisitos debe cumplir el personal?
06 de noviembre de 2026
Mientras Armenta da banderazos, Chedraui está atorado en sus “cuentas”
06 de noviembre de 2026
Secretaría de Arte y Cultura alista el Festival Internacional de Puebla 2026
06 de noviembre de 2026
¡Inscríbete! Atlixco lanza convocatoria para la Guerra de Bandas 2026
06 de noviembre de 2026
Evolución del campo visibiliza y fortalece a pequeños productores poblanos
06 de noviembre de 2026
Amplían CEAS y BUAP oportunidades de servicio social y prácticas para universitarios