Grasas trans, boleto a problemas cardiovasculares

Grasas trans, boleto a problemas cardiovasculares

Foto: Ángel Trinidad

Unas galletas, una rica pizza, un sabroso helado o una hamburguesa de cualquier franquicia de comida rápida podrían significar un boleto no solo a la obesidad, sino a problemas cardiovasculares graves.

 

Lo anterior debido al uso de las llamadas grasas trans para la fabricación de estos productos, sustancia que cada día es más usada por la industria de los alimentos por los beneficios que da sobre todo en la duración del alimento.

 

Las grasas trans (AGT) son ácidos grasos insaturados que se elaboran de forma industrial al convertir aceite líquido en grasa sólida. De igual manera son conocidos como ácidos grasos trans, aceites parcialmente hidrogenados y grasas transcolesterol.

 

 

Estas grasas permiten que los aceites sean más estables y menos propensos a la oxidación, por lo que permiten que productos como los pastelitos fabricados por diversas empresas duren mucho más que alguno hecho en cualquier panadería.

 

En algún tiempo se pensó que las grasas trans resultaban menos dañinas que las grasas saturadas, pero se comprobó que esto era falso. Al contrario, la Organización Mundial de la Salud ha señalado que el cuerpo humano no debe recibir más del 1 % de calorías que vengan de este tipo de grasas.

 

Las grasas trans provocan, además de obesidad, problemas cardiovasculares y aumentan el colesterol malo sobre el bueno, aumentando el riesgo de cardiopatías en personas que los consumen regularmente.

 

Por lo regular, las grasas trans se pueden encontrar en alimentos bajos en nutrientes, con numerosas calorías adicionales por el azúcar, lo que puede empeorar este efecto. También suponen un riesgo de presentar diabetes tipo 2.

 

Desafortunadamente, es complicado conocer la cantidad exacta de grasas trans que contiene alguno de los productos mencionados anteriormente, pues no hay una regulación específica para controlar el uso de estas sustancias.

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