Cerca de 3 toneladas de basura espacial impactarán la superficie de la Luna, y de acuerdo con las estimaciones, crearán un nuevo cráter del tamaño de varios camiones con remolques. Esta basura espacial está conformada por los restos de un cohete que chocará con el lado oculto de la Luna 9,300 kilómetros (5,800 millas), lejos de la vista de los telescopios.
Algunos astrónomos expertos creen que la chatarra corresponde a un cohete lanzado por China hace una década, y que desde entonces ha estado flotando en el espacio, aunque las autoridades chinas han expresado sus dudas sobre esta información.
Las primeras estimaciones señalan que podrían pasar algunas semanas o incluso meses para que se confirme el impacto a través de las imágenes por satélite. Por otro lado, se cree que la colisión abrirá un agujero de entre 10 y 20 metros (de 33 a 66 pies) de diámetro y levantará una capa de polvo lunar que podría desplazarse cientos de kilómetros por la árida superficie del satélite.
Inicialmente, se había atribuido la propiedad de los restos del cohete a la empresa Space X, luego de un lanzamiento que tuvo lugar en 2015, pero el rastreador de asteroides Bill Gray, corrigió el rumbo de colisión y señaló que este objeto no correspondía con la fase superior del cohete Falcon de la compañía. Por otra parte, Gray explicó que los restos podrían tratarse de la tercera fase de un cohete chino que envió una cápsula de muestras a la Luna y luego de regreso en 2014. Pero las autoridades chinas afirman que esa fase regresó a la atmósfera terrestre y ardió.
De acuerdo con las observaciones, el objeto que chocará contra la luna mide unos 12 metros de largo (40 pies) y 3 metros (10 pies) de diámetro. Jonathan McDowell, del Centro de Astrofísica de Harvard y el Smithsonian, aseguró que es complicado seguir el rastro de los restos de misiones espaciales, debido a que la gravedad de la Luna puede alterar el rumbo de los objetos que pasan cerca, además, recalcó que no existe una base de datos de fácil acceso, por lo que no es posible estar al tanto sobre los detalles de todos los objetos que son enviados al espacio.
“Estamos en una era en la que muchos países y empresas privadas llevan cosas al espacio profundo, de modo que es hora de empezar a seguirles la pista, ahora mismo no lo hace nadie, sólo unos pocos aficionados en su tiempo libre”, concluyó McDowell.