Ciencia revela por qué algunos perros huelen y detectan mejor que otros

Ciencia revela por qué algunos perros huelen y detectan mejor que otros

Foto: FreePik

Investigaciones recientes confirman que las habilidades sensoriales de los perros están influenciadas por una combinación de factores fisiológicos, neurológicos y evolutivos. Estudios sobre el olfato canino y la capacidad para detectar calor corporal demuestran el rendimiento sensorial de estos animales avanzando más allá del sentido del olfato convencional, involucrando procesos cerebrales complejos y sensores especializados.

 

En un análisis del comportamiento de marcaje urinario, científicos observaron que los perros machos responden de manera distinta según el tipo de estímulo olfativo. Se utilizaron olores de orina de una hembra en celo y de un macho con comportamientos agonistas. Los resultados mostraron que "aunque de manera preliminar, nuestros datos indicarían una relación entre las diferencias en el tipo de comportamiento de marcaje de los perros machos y los niveles hormonales y de neurotransmisores en su orina", lo cual sugiere una "modulación en la estrategia cognitiva canina durante el marcaje".

 

Otro estudio, publicado en Scientific Reports, examinó la conectividad funcional olfativa en estado de reposo mediante resonancia magnética funcional en 33 perros. La investigación determinó que "la fuerza de la conectividad funcional olfativa mostró correlaciones negativas tanto con la edad como con la forma del cerebro". Los perros jóvenes y aquellos con cerebros más alargados presentaron mejores conexiones entre las regiones cerebrales responsables del olfato, mientras que los mayores y de cabeza redondeada mostraron menor rendimiento sensorial.

 

El análisis se basó en imágenes cerebrales de 33 perros domésticos, de edades comprendidas entre 1 y 14 años, pertenecientes a 14 razas distintas y ejemplares mestizos, entrenados para permanecer despiertos durante estudios de resonancia magnética funcional.

 

Un tercer estudio, desarrollado por las universidades de Lund (Suecia) y Eötvös Loránd (Hungría), demostró que los perros pueden detectar radiación térmica débil a través de la nariz. Según la publicación también en Scientific Reports, "los perros no pudieron ver ni oler la diferencia entre estos objetos", pero sí lograron identificar cuál emitía calor. La corteza somatosensorial izquierda del cerebro canino —que recibe señales desde el rinario— mostró una respuesta activa durante los experimentos.

 

Este hallazgo apoya una descripción literaria de más de un siglo: el personaje Buck, en El llamado de lo salvaje de Jack London, rastreaba a sus presas "no por la vista, el oído o el olfato, sino por algún otro sentido más sutil". Según los científicos, esta habilidad podría ser una herencia del lobo gris, antecesor del perro doméstico.

 

Para Ronald Kroger, de la Universidad de Lund, el hallazgo sugiere "revisar la biología de los animales de presa teniendo en cuenta que los depredadores tienen capacidad de detección de calor corporal". Aunque el alcance de esta capacidad en contextos de cacería aún se debate, la investigación amplía el entendimiento sobre las habilidades sensoriales caninas.

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