Por qué varios manifestantes en Irán piden el retorno de la era monárquica

Por qué varios manifestantes en Irán piden el retorno de la era monárquica

Foto: Xinhua

Las protestas que sacuden Irán desde el 28 de diciembre evolucionaron de reclamos económicos inmediatos a consignas políticas que abogan por la caída de la República Islámica. Prueba de ello son las banderas del Irán previo a la Revolución Islámica de 1979 que se pueden ver en las marchas como un llamado a la restauración del Estado Imperial.

 

La ola de movilizaciones comenzó con una simple huelga de comerciantes del Gran Bazar de Teherán contra el aumento de precios y el colapso del rial. Pero en los días siguientes, la protesta se expandió a otras ciudades tras la liberalización de precios de productos básicos y el fin de subvenciones.

 

A medida que las protestas se hicieron más masivas, los enfrentamientos se hicieron más frecuentes. Human Rights Activists in Iran (HRANA) verificó hasta el 11 de enero la muerte de 491 manifestantes y 47 miembros de las fuerzas de seguridad.

 

 

En este contexto, comenzaron a sonar consignas como "no queremos la República Islámica" o "este es el año de la sangre, Seyed Ali (Jamenei) será derrocado". Pero entre los cánticos de la multitud, se pudo escuchar: "Esta es la última batalla, Pahlevi volverá", en referencia al hijo del último sha, Reza Pahlavi, quien emergió como un referente de la oposición contra el Ayatolá.

 

¿Cómo era Irán antes de la Revolución Islámica de 1979?

 

Para quienes enarbolan la bandera del sol y el león, ese símbolo remite a un Estado secular y a una identidad nacional anterior a la imposición de la teología política islámica. En la década de 1970, el país gozaba de varias libertades individuales.

 

El uso del velo era opcional y hombres y mujeres vestían a la moda occidental. Las mujeres obtuvieron el derecho a votar en 1963, mientras que para 1978, 22 mujeres eran parlamentarias y más de 300 ocupaban un cargo político. En 1967 se legalizó el divorcio y en 1975 se elevó la edad mínima legal para casarse de 13 a 18 años. En 1977, Irán aprobó el aborto a petición de la mujer durante las primeras 12 semanas de embarazo.

 

Antes de 1979, Irán tenía también una vibrante vida nocturna con bares, discotecas y cines que exhibían películas internacionales sin censura religiosa. En la era del Sha, las playas, piscinas, parques y transportes eran mixtos por defecto.

 

 

De acuerdo con el Banco Central de Irán y el Fondo Monetario Internacional, durante la década del 70 el país promedió un crecimiento de su PBI del 9,1% mientras que en los años posteriores rondó entre el 0,6 y 1,3% en total. A su vez, un rial unos 70 dólares en alquel entonces, una cifra muy lejana a los 1,4 millones de riales que se requieren actualmente para llegar al dólar.

 

Aun así, el régimen del sha Mohammad Reza Pahlavi era acusado de ser autoritario reprimir a la oposición a tal punto de recibir graves denuncias por violaciones a los derechos humanos. A pesar de ello, sectores de la población recuerdan ese periodo por las libertades sociales vividas y una economía integrada al sistema internacional.

 

Los revolucionarios de 1979 trajeron estrictas reglas teocentristas. Jomenei argumentaba que las leyes de Dios son supremas y solo quienes las conocen profundamente (el clero) están legitimados para gobernar. Además, el Ayatolá afirmaba que Irán debía purgarse de la influencia cultural y política de las potencias extranjeras para recuperar su identidad islámica cuya soberanía no recaía en los sectores que apoyaron la revolución sino en manos de Alá.

 

 

Entre los "rasgos occidentales" que el régimen derogó se encontraban casi la totalidad de las leyes que garantizaban igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Jomeini ubicó la figura de la mujer como pilar de la familia y "gran entrenadora" de los ciudadanos, pero siempre bajo la tutela masculina.
 

Un reclamo múltiple

 

El llamado al periodo monárquico no implica un consenso sobre la restauración de la corona. De acuerdo con The Telegraph solo un tercio apoya a Pahlavi mientras que el resto prefiere una república democrática secular. Sin embargo, su llamado funciona como expresión de rechazo al modelo actual y como una demanda de separación entre religión y política luego de décadas de represión justificadas por mandatos clericales. (NotiPress)

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