Del “modelo Dinamarca” a un sistema de salud mexicano sumido en el fango

Del “modelo Dinamarca” a un sistema de salud mexicano sumido en el fango

Foto: Enfoque

En un país donde el acceso a la salud debería ser un derecho inalienable, los últimos días han revelado un panorama desolador en las instituciones pilares del sistema público: el IMSS y el ISSSTE; mientras Dinamarca -ejemplo que tomó AMLO para prometer un sistema sanitario de primer mundo- presume de un modelo eficiente, con atención universal, tecnología de punta y tiempos de espera mínimos, México arrastra un legado de negligencia, corrupción y desabastecimiento que pone en riesgo vidas diariamente. 

 

Los ejemplos recientes no son aislados; son síntomas de un sistema colapsado por falta de inversión, burocracia ineficiente y promesas incumplidas del gobierno federal, además evidencian cómo el "derecho a la salud" se ha convertido en una ilusión para millones de derechohabientes.
 

Uno de los casos más alarmantes ocurrió en el Hospital General Dr. Darío Fernández Fierro del ISSSTE, en la Ciudad de México, porque desde el domingo 8 de marzo el nosocomio acumuló más de 72 horas sin suministro eléctrico estable, debido a un fallo en un transformador.

 

 

Las plantas de emergencia operaron intermitentemente, obligando a trasladar pacientes en estado crítico de terapia intensiva a otros hospitales y suspendiendo consultas y tratamientos como diálisis, que dependen de electricidad constante. Este incidente no es nuevo; en febrero, similares fallas en otros centros del ISSSTE ya habían generado protestas por condiciones críticas.

 

Asimismo, en la Clínica 32 del IMSS, ubicada en Calzada del Hueso, de la Ciudad de México, la directora fue acusada de negar atención a pacientes graves. Un testimonio viral en redes describe cómo rechazó internar a una mujer con saturación de oxígeno en 60 % y un trombo pulmonar, argumentando protocolos burocráticos, e incluso ordenando no proporcionar alimentos a los afectados. 

 

 

El caso de Sebastián Meléndez Arenas, un adolescente de 14 años de Puebla que murió el 18 de agosto de 2025 en el Hospital General de Zona 20 “La Margarita” del IMSS, se suma a estás acciones de negligencia, que evidencian errores médicos evitables durante una cirugía de apéndice. La familia denunció que una operación incompleta y fallas en la atención posterior derivaron en una infección fatal; los familiares iniciaron acciones legales, pero el avance es nulo, reflejando la impunidad en estas instituciones.

 

El tema de la inseguridad también agrava la crisis: en Puebla, dos clínicas del IMSS fueron asaltadas en menos de 24 horas. El 10 de marzo, cinco hombres armados irrumpieron en la Clínica 7 de San Bartolo, golpearon al guardia y robaron cajas de medicamentos controlados, dejando la farmacia vacía y cancelando la atención a derechohabientes. 

 

Al día siguiente temprano, tres encapuchados repitieron el modus operandi en la Clínica 13 de Bugambilias, sustrayendo fármacos, una pantalla y el DVR de las cámaras para borrar evidencias.

 

 

En Michoacán, IMSS-Bienestar adeuda 114 millones de pesos a un proveedor, poniendo en riesgo el abastecimiento en 245 farmacias estatales desde septiembre pasado. 

 

El descontento del personal médico también es el hilo conductor de muchas fallas: en la Ciudad de México, trabajadores de IMSS-Bienestar bloquearon avenidas como Primero de Mayo y Gustavo E. Campa, denunciando irregularidades, corrupción y sueldos pendientes desde finales de 2025. Acusan al director de actos ilícitos y exigen basificación y pagos atrasados, con protestas replicadas en al menos nueve estados. 

 

En el Día de la Enfermera, miles marcharon por bonos navideños incumplidos y sobrecarga laboral, con salarios promedio de 11,700 pesos mensuales que no compensan la precariedad. 

 

En Sonora, IMSS-Bienestar acumuló 58 expedientes ante la CNDH en 2025 por violaciones a derechos de pacientes, incluyendo omisión de atención y desabastecimiento, con cuatro denuncias semanales en promedio.

 

 

Otras denuncias incluyen corrupción en ISSSTE Tamaulipas, donde derechohabientes reportan retrasos en pensiones, malos tratos y uso indebido de recursos, como fabricación de concubinatos para acceder a beneficios. 

 

En Guanajuato, una trabajadora del ISSSTE demandó negligencia tras una infección post-cirugía que requirió reconstrucción de rodilla; en la Ciudad de México, pacientes con fracturas fueron dados de alta sin cirugía por falta de insumos en el ISSSTE, y en el Hospital Siglo XXI del IMSS, las escaleras mecánicas llevan un mes averiadas, complicando el acceso para adultos mayores

 

Estos incidentes no son anomalías, sino el resultado de un sistema subfinanciado y mal gestionado; mientras el gobierno federal presume de "IMSS-Bienestar" como un avance, la realidad muestra sobresaturación, falta de medicamentos y médicos, como en Celaya, donde residentes dan altas sin capacitación adecuada.

 

 

La CNDH ha emitido recomendaciones recurrentes por negligencia, como en Aguascalientes, donde omisiones en diagnósticos causaron muertes. En Durango, cinco médicos del IMSS e ISSSTE enfrentan procesos por homicidios y lesiones por mala praxis.
 

La comparación con Dinamarca es inevitable: allá, el PIB destinado a salud supera el 10 %, con énfasis en prevención y tecnología; aquí, recortes presupuestales para 2026 amenazan con agravar todos los males y sumir en el fango, aún más, el sistema de salud.

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