Guerras y pandemias ya han frenado torneos globales… ¿podría pasar con el Mundial 2026?

Guerras y pandemias ya han frenado torneos globales… ¿podría pasar con el Mundial 2026?

Foto: Xinhua

La tensión geopolítica en Medio Oriente, marcada por los recientes ataques entre Irán e Israel, ha reavivado el debate sobre la estabilidad de los grandes eventos deportivos internacionales. Aunque por ahora no existe una amenaza directa sobre la próxima Copa Mundial de la FIFA 2026, la historia del deporte muestra que conflictos armados, crisis sanitarias y problemas políticos han obligado en distintas ocasiones a modificar o cancelar torneos globales incluso a última hora.

 

Uno de los precedentes más claros se encuentra en los Juegos Olímpicos, que han sido cancelados en varias ocasiones debido a conflictos bélicos. La primera vez ocurrió con los Juegos Olímpicos de Berlín 1916, suspendidos por el estallido de la Primera Guerra Mundial. Aunque el estadio olímpico ya estaba construido, el conflicto obligó a cancelar la justa y el inmueble terminó siendo utilizado como hospital militar durante el desarrollo de la guerra.

 

Décadas más tarde, la Segunda Guerra Mundial provocó la cancelación de varias ediciones olímpicas.

 

Los Juegos Olímpicos de Tokio 1940 fueron inicialmente asignados a Japón, pero el país renunció tras su invasión a China. Posteriormente se trasladaron a Helsinki, aunque la invasión soviética a Finlandia y la expansión del conflicto mundial obligaron a cancelar definitivamente esa edición, así como los Juegos Olímpicos de Londres 1944. Algo similar ocurrió con los Juegos Olímpicos de Invierno de 1940 y 1944, que tampoco pudieron celebrarse debido al contexto bélico.

 

En el caso de la FIFA, la Copa Mundial de la FIFA también sufrió interrupciones históricas. Las ediciones programadas para 1942 y 1946 fueron canceladas por la Segunda Guerra Mundial, lo que generó un vacío de 12 años sin el máximo torneo del futbol internacional. Para la edición de 1942, incluso se manejaban candidaturas como Alemania y Brasil, pero el conflicto global hizo imposible cualquier planificación.

 

Otro caso emblemático ocurrió rumbo al Copa Mundial de la FIFA 1986. Inicialmente la sede estaba asignada a Colombia, pero el país sudamericano renunció en 1982 al considerar que no podía cumplir con las exigencias de infraestructura establecidas por la FIFA en medio de una crisis económica. Finalmente, México asumió la organización del torneo, convirtiéndose en el primer país en albergar dos Copas del Mundo, incluso pese al devastador terremoto de México de 1985 ocurrido meses antes del evento.

 

Incluso en tiempos recientes los torneos globales han tenido que adaptarse a circunstancias extraordinarias. La Copa Mundial Femenina de la FIFA 2003 fue trasladada de China a Estados Unidos debido al brote de SARS, mientras que los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se pospusieron un año por la pandemia de COVID-19. Estos antecedentes demuestran que, aunque las grandes competiciones deportivas buscan mantenerse al margen de la política y los conflictos, la historia ha probado que los eventos globales no están completamente a salvo de las crisis internacionales.

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