Artemis II regresa a la Tierra y enfrenta ola de teorías conspirativas

Artemis II regresa a la Tierra y enfrenta ola de teorías conspirativas

Foto: NASA

La cápsula Orion de la misión Artemis II de la NASA amerizó este viernes en el océano Pacífico, frente a San Diego, tras completar un histórico vuelo de 10 días que llevó a cuatro astronautas a la órbita lunar. La misión, integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, marca el regreso de vuelos tripulados más allá de la órbita baja terrestre después de más de medio siglo.

 

Sin embargo, el hito científico no ha estado exento de polémica. Al igual que ocurrió con el Apolo 11 en 1969, Artemis II ha reavivado teorías conspirativas que cuestionan la veracidad del viaje. En redes sociales, foros y plataformas digitales, miles de usuarios sostienen que la misión es un montaje, señalando supuestas “inconsistencias” en imágenes y transmisiones en vivo.

 

 

 

 

-El “glitch” del peluche y la teoría del green screen

 

Uno de los argumentos más virales surge de una entrevista en vivo con la tripulación ; en el video, un peluche utilizado como indicador de microgravedad parece ser atravesado por gráficos superpuestos, lo que algunos interpretan como una falla de pantalla verde.

El clip, ampliamente difundido en plataformas como TikTok y X, ha sido presentado como “prueba” de que los astronautas están en un estudio terrestre. No obstante, especialistas en verificación digital explican que se trata de un error de superposición gráfica al grabar la señal televisiva con otro dispositivo, un fenómeno común que no aparece en la transmisión original de la NASA.

 

-La “cara oscura” de la Luna sí recibe luz

 

Otra teoría apunta a las imágenes de la cara oculta de la Luna, que algunos usuarios consideran “demasiado iluminadas” para una región que, según creen, nunca recibe luz solar.

 

El argumento parte de una confusión básica: la llamada “cara oscura” no permanece en oscuridad constante. Debido al bloqueo de marea, esa zona no es visible desde la Tierra, pero sí recibe luz solar dependiendo de la fase lunar. Durante el sobrevuelo de Artemis II, aproximadamente el 20 % de esa superficie estaba iluminada.

 

 

 

 

-Imágenes falsas y comparaciones engañosas

 

También circulan comparaciones entre fotografías de la Tierra tomadas durante las misiones Apolo y supuestas imágenes actuales de Artemis II, donde las nubes parecen idénticas. Para los conspiracionistas, esto evidenciaría reutilización de material; sin embargo, la NASA ha aclarado que muchas de estas imágenes no corresponden a Artemis II, sino a misiones anteriores o incluso a contenido generado con inteligencia artificial. Verificadores independientes han confirmado que varias de las fotografías virales son falsas o están sacadas de contexto.

 

-Viejos argumentos que resurgen

 

Las críticas sobre la ausencia de estrellas en el fondo del espacio o supuestas anomalías en sombras y movimientos en microgravedad también han aparecido. Estos argumentos, ya utilizados contra las misiones Apolo, tienen explicaciones técnicas relacionadas con la exposición de las cámaras y las condiciones de iluminación en el espacio.

 

 

 

 

-La nueva variable: inteligencia artificial

 

A diferencia de décadas pasadas, la desinformación actual se ve amplificada por herramientas de inteligencia artificial. Videos manipulados y escenas fabricadas, como astronautas en supuestos sets con pantalla verde, circulan como evidencia, dificultando distinguir entre contenido real y falso.

 

 

 

A pesar de que la NASA ha transmitido en vivo cada fase de la misión y que organismos de verificación han desmentido los rumores, las teorías conspirativas continúan ganando terreno. Hashtags como #ArtemisHoax acumulan miles de interacciones, reflejando una creciente desconfianza hacia las instituciones científicas.

 

Mientras la cápsula Orion descendía hacia el Pacífico, Artemis II no sólo representa un logro tecnológico y un paso clave hacia futuras misiones a la Luna y Marte, también evidencia un fenómeno paralelo: la persistencia de la desinformación en la era digital, donde incluso los avances más documentados pueden ser puestos en duda.

 

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