El avance de los pagos digitales en México ha sido sostenido en los últimos años; sin embargo, aún no alcanza niveles de integración comparables con países asiáticos como China, donde estas transacciones forman parte de la vida cotidiana. Datos del Banco de México señalan que el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) superó los 6,000 millones de operaciones en 2025, reflejando un crecimiento de doble dígito. A pesar de ello, alrededor del 80% de las transacciones en el país todavía se realizan en efectivo, según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF).
La diferencia con economías asiáticas no se limita al acceso tecnológico. En China, los pagos digitales han sido integrados en múltiples ámbitos, desde transporte público hasta mercados informales, a través de ecosistemas interoperables que simplifican la experiencia del usuario. En contraste, en México persisten limitaciones relacionadas con la fragmentación de plataformas, la experiencia de usuario y la adopción generalizada.
De acuerdo con información de Sistema de Transferencias y Pagos (STP), la digitalización en México ha impulsado cambios en la forma en que los usuarios interactúan con su dinero, especialmente mediante transferencias inmediatas disponibles las 24 horas. No obstante, esta infraestructura aún no logra traducirse en una adopción total en todos los sectores de la población.
Roxana Patiño, directora ejecutiva de Finanzas y Administración en STP, señaló: "México no necesita replicar el modelo chino, pero sí entender los principios que lo hicieron exitoso: generar incentivos claros para todos los participantes entre usuarios, comercios, bancos y fintechs, simplificar la experiencia al máximo y apostar por una educación financiera masiva".
El contraste entre ambos mercados también evidencia diferencias en factores no tecnológicos. La confianza del usuario en plataformas digitales, la educación financiera y la facilidad de uso son elementos que influyen en la adopción. Asimismo, la fragmentación de soluciones de pago en México limita la creación de un entorno integrado que facilite el uso cotidiano de estas herramientas.
En este contexto, los pagos digitales en México representan un proceso en desarrollo que combina avances tecnológicos con retos estructurales. Aunque las transferencias electrónicas han ganado terreno, su consolidación como método predominante depende de factores que van más allá de la infraestructura.