Ver un partido cerrado puede acelerar el corazón y subir la presión arterial, pero esa reacción suele ser normal en la mayoría de las personas. El aumento aparece cuando el cuerpo vive emoción, tensión o incertidumbre durante un momento deportivo decisivo.
El Hospital Houston Methodist publicó una explicación del doctor William Zoghbi, jefe de cardiología, sobre los efectos de ver deportes intensos. El especialista señaló que la emoción de un partido puede elevar el ritmo cardíaco y la presión arterial, aunque agregó: "Pero es una reacción completamente normal".
La respuesta del cuerpo se relaciona con el mecanismo de lucha o huida. Cuando una persona se estresa física o mentalmente, las glándulas suprarrenales liberan hormonas que aumentan la frecuencia cardíaca y la presión arterial para mantener al organismo alerta.
En términos sencillos, el cuerpo no distingue si la tensión viene de un peligro real o de un penalti, una final o los últimos segundos de un partido. Detecta estrés emocional y prepara al organismo para reaccionar, aunque el aficionado solo esté sentado frente a una pantalla.
Para la mayoría de las personas, ese cambio no representa un problema de salud. Houston Methodist indica que, durante un partido de alta tensión, el ritmo cardíaco probablemente no llega al nivel observado con ejercicio ligero y los efectos no duran lo suficiente para generar un impacto permanente en el corazón.
El escenario cambia en personas con enfermedades cardíacas previas, como cardiopatías o enfermedad coronaria. En esos casos, la emoción o el nerviosismo durante un evento deportivo pueden hacer más notorios algunos síntomas, entre ellos molestia leve en el pecho o dificultad para respirar.
La miocardiopatía por estrés aparece como una situación poco común, pero relevante. Houston Methodist la describe como un cuadro raro en el cual un evento emocionante o estresante puede volverse peligroso para algunas personas, especialmente si desconocen que padecen esa condición.
Mayo Clinic explica que esta afección, también conocida como síndrome del corazón roto o cardiomiopatía de takotsubo, puede aparecer después de emociones extremas o situaciones muy estresantes. Sus síntomas pueden parecerse a los de un infarto e incluir dolor de pecho, falta de aire o desmayo.
La recomendación práctica para quienes se preocupan por su salud cardiovascular durante un partido intenso es evitar hábitos que también elevan la frecuencia cardíaca, como el consumo de alcohol. Zoghbi plantea moderar esas conductas porque el aumento del ritmo cardíaco y la presión arterial durante un juego emocionante puede ocurrir de forma inevitable.
La información médica disponible ubica el estrés deportivo como una reacción común del cuerpo ante emoción e incertidumbre. Las personas con antecedentes cardíacos, dolor de pecho nuevo o falta de aire deben buscar atención médica, de acuerdo con la orientación de Mayo Clinic para síntomas compatibles con problemas cardíacos.