En una ciudad que agoniza bajo el peso de la delincuencia, el abandono y la percepción de un gobierno ausente, el alcalde José Chedraui decide que lo prioritario es robarse la señal de la inauguración del Mundial para proyectarla en un Fan Fest pueblerino.
El colmo de los colmos, mientras los poblanos lidian con extorsiones, asaltos cotidianos y una capital que se cae a pedazos, el alcalde se entretiene con el esférico como si gobernar fuera un partido de fin de semana.
Y esto no es un desliz, claro que no, es el símbolo perfecto de una administración que cuando actúa lo hace mal y a destiempo; Chedraui no hace nada durante meses y, cuando se le ocurre mover un dedo, termina en ridículo nacional, arriesgando incluso una demanda de FIFA por “robarse” la señal.
Dígame, ¿qué clase de prioridad es esa? Mientras las calles son territorio de la delincuencia, el primer edil se las da de director técnico de partido llanero.
Por mucho menos, en Acatlán de Osorio, la “parisina” alcaldesa (no se ría), mademoiselle Guadalupe Lucero Bárcenas, también de Morena, está a un paso de ser puesta de patitas en la calle; en cambio, en Puebla capital, monsieur Chedraui sigue rascándose la barriga, cometiendo tropelías y desgobernando la ciudad.
FOTO MAMARRACHO DOS Chedraui encarna ese estilo perfecto de inacción crónica, seguida de gestos mediáticos vacíos, la ciudad “que gobierna” está presa de la delincuencia, con baches que parecen cráteres, alumbrado intermitente, recolección de basura deficiente y una percepción de abandono que, tristemente, ya se volvió normal.
Pero el edil, en lugar de atender emergencias reales, se dedica a piratería futbolera y esto no es gobernar, es simular que se gobierna mientras la gente paga las consecuencias.
Entre los muchos casos vergonzosos de gobernantes emanados de Morena, el de Chedraui merece un lugar destacado: el del alcalde que prefiere el grito de gol al grito de auxilio de una ciudad que se desmorona.
A Puebla le hace mucho más que un Fan Fest improvisado y un alcalde mamarracho; merece orden, seguridad y alguien que entienda que el balón es entretenimiento, no excusa para el desgobierno.
El reloj corre y los ciudadanos inermes esperan ansioso que el cabildo actúe con valentía y sentido común (no se ría) y ponga a consideración del Congreso estatal la permanencia de Chedraui en el Ayuntamiento.