La expectativa de una importante derrama económica generada por la Copa Mundial de Futbol 2026 no se ha reflejado en los restaurantes y establecimientos de alimentos y bebidas ubicados en el Centro Histórico de Puebla.
Contrario a los pronósticos llevados a cabo antes del arranque del torneo, empresarios del sector reportan ventas por debajo de lo esperado durante la fase de grupos y, en algunos casos, pérdidas derivadas de inversiones que no lograron recuperarse.
Un sondeo llevado a cabo por Imagen Poblana entre negocios instalados en el primer cuadro de la ciudad, reveló que la afluencia de clientes durante los partidos del Mundial estuvo lejos de las proyecciones que se tenían para este periodo.
Los propietarios y encargados consultados coincidieron en que se prepararon con anticipación para aprovechar el evento deportivo más importante del planeta, haciendo adecuaciones en sus establecimientos, instalando pantallas adicionales, lanzando promociones especiales y contratando personal temporal.
Sin embargo, la respuesta del público no fue la esperada. Algunos empresarios señalaron que esperaban una ocupación total durante los encuentros de la Selección Mexicana y otros partidos de relevancia internacional, pero el flujo de consumidores se mantuvo en niveles similares a los de cualquier temporada regular.
Uno de los establecimientos consultados reportó afectaciones de hasta 70 % respecto a las expectativas planteadas, debido a que hizo inversiones en infraestructura y recursos humanos que finalmente no fueron compensadas por un incremento en las ventas.
Los entrevistados coincidieron en que hubo percepción de que el Mundial provocaría una movilización masiva de aficionados hacia restaurantes, cafeterías y bares para disfrutar los encuentros en compañía de familiares y amigos; no obstante, la realidad mostró un comportamiento más moderado por parte de los consumidores.
Entre los principales factores que explican este escenario destaca la situación económica de muchas familias poblanas; de acuerdo con los comerciantes, una parte importante de la población optó por seguir los partidos desde casa para evitar gastos adicionales en alimentos, bebidas o transporte.
A ello se sumó la existencia del Fan Fest, donde los aficionados pudieron disfrutar de las transmisiones sin necesidad de consumir en negocios y la concentración de asistentes en estos puntos limitó el flujo de visitantes hacia restaurantes y bares de la zona centro.
Otro aspecto señalado, fueron las restricciones y regulaciones relacionadas con la transmisión de partidos, ya que la incertidumbre sobre permisos y lineamientos generó cautela tanto entre propietarios como entre potenciales clientes, situación que terminó afectando la afluencia esperada.
Antes del inicio de la Copa del Mundo, organismos empresariales y representantes del sector restaurantero habían proyectado incrementos de hasta 30 % en ventas durante los partidos de la Selección Mexicana, así como una derrama económica importante para establecimientos ubicados en zonas turísticas y comerciales.
Sin embargo, los resultados obtenidos durante las primeras semanas del torneo muestran un panorama distinto para buena parte de los negocios del Centro Histórico, donde las expectativas tuvieron que ajustarse ante una demanda menor a la prevista.