En plena temporada de lluvias, las inundaciones y desbordamientos registrados en barrancas y ríos de la capital poblana, evidencian la desaparición de las alarmas fluviales, un sistema de alerta temprana que durante años ayudó a advertir a la población sobre el riesgo de desbordamientos.
Estos dispositivos, también conocidos como alarmas hidrológicas, fueron instalados en puntos considerados de alto riesgo en ríos, arroyos y barrancas de la ciudad, con el objetivo de brindar tiempo suficiente para que vecinos y autoridades tomaran medidas preventivas antes de una inundación.
En administraciones anteriores, Puebla llegó a contar con entre 35 y 43 alarmas distribuidas en zonas como La Providencia, Puente Negro, el vaso regulador Revolución Mexicana, Reforma Sur, San Francisco, La Hacienda y distintos puntos de los ríos Atoyac y Alseseca.
#PCPrevención |????¿Sabes cómo funciona la Alarma Fluvial?
— Gustavo Salvatori (@GusSalvatori) June 14, 2021
Al incrementar el nivel de un río se activará por fases
????Alerta visual Amarilla
????Alerta visual Roja y sonora
????Evita vandalizarlas, ya que se pone en riesgo la vida de las y los poblanos
????Cuida de las Alarmas Fluviales pic.twitter.com/63RKIx5wIi
El sistema funcionaba mediante un sensor conectado a un flotador colocado dentro del cauce, conforme aumentaba el nivel del agua, el equipo detectaba el incremento y activaba diferentes fases de alerta.
En una primera etapa, denominada Fase Amarilla, se encendían indicadores luminosos para advertir a las autoridades y habitantes sobre el aumento del caudal.
Si el nivel seguía creciendo y existía riesgo de desbordamiento, entraba en operación la Fase Roja, que además de señales visuales activaba una sirena audible para alertar a la población.
Estas alarmas podían ofrecer entre 20 y 30 minutos de anticipación, tiempo considerado fundamental para evacuar viviendas, retirar vehículos o proteger pertenencias.
El sistema también estaba vinculado con estaciones de monitoreo conocidas como Centinelas, equipadas con cámaras y sensores meteorológicos que enviaban información en tiempo real a Protección Civil para fortalecer la vigilancia durante la temporada de lluvias.
Sin embargo, con el paso de los años el programa enfrentó diversos problemas, entre ellos actos de vandalismo que obligaron al reemplazo de varios equipos, así como la reubicación de algunos dispositivos hacia zonas con mayor riesgo de inundación.
Actualmente no hay información pública actualizada que confirme cuántas alarmas continúan operando en la capital poblana, mientras que habitantes de colonias cercanas a barrancas y cauces aseguran que estos sistemas simplemente ya no existen.
Pero ante las lluvias registradas en las últimas semanas, ciudadanos consideran que la reactivación de este tipo de tecnología sería una herramienta importante para fortalecer la prevención, especialmente en una ciudad atravesada por ríos y barrancas donde el crecimiento urbano, la acumulación de basura y las precipitaciones cada vez más intensas incrementan el riesgo de inundaciones.