Silencio de Mojtaba Jamenei alimenta rumores de golpe dentro del régimen iraní

Silencio de Mojtaba Jamenei alimenta rumores de golpe dentro del régimen iraní

Foto: Xinhua

La máxima autoridad de Irán permanece fuera de la vista pública, pero funcionarios que gobiernan en su nombre enfrentan amenazas en las calles. La ausencia de Mojtaba Jamenei, sucesor de su padre como líder supremo de Irán, abrió una disputa sobre quién dirige realmente al país durante la frágil tregua entre Irán y Estados Unidos.

 

La tensión quedó expuesta durante las ceremonias fúnebres de Alí Jamenei. Mientras el presidente Masoud Pezeshkian acompañaba el féretro, algunos asistentes corearon "muerte al conciliador". El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, debió retirarse después de recibir piedras y ser acusado de traición por negociar con Washington.

 

La acusación de golpe nace del vacío de autoridad

 

Los sectores más radicales sostienen que Pezeshkian, Araghchi y el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, intentan desplazar al nuevo líder supremo de Irán mediante un golpe blando. No han presentado pruebas de una conspiración, pero los acusan de ignorar las condiciones impuestas para negociar y concentrar decisiones en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional.

 

"¿Se acerca un golpe?", preguntó en X el legislador ultraconservador Mahmoud Nabavian. La denuncia no se refiere a una toma militar convencional, sino a un supuesto desplazamiento gradual de Mojtaba Jamenei y del Parlamento por parte de los funcionarios que negociaron el acuerdo con el gobierno de Donald Trump.

 

Arash Azizi, especialista en Irán, explicó a CNN que la ausencia del líder supremo impide a los radicales acceder directamente a él. En la práctica, Ghalibaf y sus aliados quedaron al frente del funcionamiento cotidiano del país, situación utilizada por sus adversarios para presentar la negociación como una maniobra contra la autoridad religiosa.

 

El conflicto también refleja una batalla por espacios dentro del régimen iraní. Los partidarios de línea dura vinculados al Frente de la Resistencia ocupan posiciones en el Parlamento y los medios estatales, aunque otras figuras conservadoras comenzaron a acercarse al gobierno de Pezeshkian. Esa reorganización amenaza con reducir la influencia de quienes rechazan cualquier entendimiento con Estados Unidos.

 

La tregua profundiza la fractura interna

 

Los negociadores defendieron el acuerdo como una vía para detener la guerra, aliviar las sanciones contra Irán y preservar la capacidad iraní sobre el estrecho de Ormuz. Sus críticos consideran que reabrir esa ruta marítima entrega una de las principales herramientas de presión de Teherán sin garantizar compensaciones ni beneficios económicos suficientes.

 

La oposición escaló hasta las amenazas personales. Mohammad Ali Bakhshi, cantante religioso relacionado con sectores de seguridad, advirtió al presidente: "Seremos nosotros, la espada y tu garganta". La declaración fue cuestionada públicamente, pero CNN señaló que no se conocen consecuencias legales contra su autor.

 

El alto el fuego quedó bajo presión después de ataques de la Guardia Revolucionaria contra la navegación en el estrecho de Ormuz y posteriores represalias de Estados Unidos. La nueva confrontación reforzó las exigencias de abandonar la tregua y retomar la guerra para vengar la muerte de Alí Jamenei.

 

El martes, Mahmoud Nabavian fue removido de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento junto con otro crítico del acuerdo. La decisión apartó de ese órgano a una de las principales voces que denuncian el supuesto golpe blando, aunque los sectores radicales conservaron capacidad de movilización y presencia dentro del aparato político iraní.

 

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