Cada 24 de julio se conmemora el Día Mundial del Autocuidado, una fecha impulsada por la Global Self-Care Federation para promover hábitos que ayuden a las personas a prevenir enfermedades y mejorar su calidad de vida.
Dormir bien, mantener una alimentación equilibrada, hacer actividad física, cuidar la salud mental y acudir a revisiones médicas son algunas de las recomendaciones más comunes; sin embargo, para millones de personas estos hábitos no dependen únicamente de la voluntad, sino también del tiempo y los recursos económicos con los que cuentan.
La Organización Mundial de la Salud define el autocuidado como la capacidad de las personas para promover y mantener su salud, prevenir enfermedades y hacer frente a distintos padecimientos. No obstante, hay factores como las largas jornadas laborales, el estrés, los bajos ingresos y las responsabilidades familiares que dificultan que muchas personas puedan adoptar estos hábitos de manera constante.
Uno de los principales obstáculos es la falta de tiempo. Diversos estudios internacionales muestran que, aunque la mayoría de la población considera importante cuidar de su salud, el trabajo, los traslados y las múltiples responsabilidades diarias dejan poco espacio para hacer ejercicio, cocinar alimentos saludables o simplemente descansar las siete u ocho horas recomendadas.
A ello se suma el estrés, que puede convertirse en un factor que agrava problemas como ansiedad, depresión, obesidad, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
El aspecto económico también influye, ya que aunque algunas acciones de autocuidado son gratuitas, como caminar, hacer ejercicio en casa, hidratarse adecuadamente o practicar técnicas de respiración, otras implican un gasto importante.
Por ejemplo, una membresía de gimnasio puede costar entre 400 y 1,200 pesos mensuales, mientras que una consulta psicológica privada oscila entre 400 y 1,500 pesos por sesión. Además, mantener una alimentación basada en frutas, verduras, proteínas magras y alimentos frescos puede representar un incremento considerable en el presupuesto familiar frente al consumo de productos ultraprocesados de menor costo.
Preparar un menú saludable para una persona puede costar entre 120 y 180 pesos diarios, dependiendo de la región y los establecimientos donde se compren los alimentos; un desayuno con huevos, fruta y avena ronda entre 35 y 50 pesos; una comida con pollo, arroz, verduras y agua simple cuesta entre 60 y 90 pesos; mientras que una cena ligera con atún, ensalada o quesadillas puede representar entre 30 y 50 pesos.
Esto significa un gasto aproximado de 3,600 a 5,400 pesos al mes por persona únicamente en alimentos saludables preparados en casa.
A pesar de ello, hay quienes señalan en que el autocuidado no necesariamente implica grandes inversiones. Con dormir lo suficiente, caminar al menos 30 minutos al día, beber agua simple, reducir el consumo de alimentos procesados, fortalecer las relaciones sociales y aprovechar espacios públicos para hacer actividad física son acciones de bajo costo que pueden generar importantes beneficios para la salud física y mental.
Sin embargo, el autocuidado no debe convertirse en una fuente de presión ni de culpa para quienes enfrentan condiciones laborales precarias o limitaciones económicas.
Las personas con menores ingresos, jornadas extensas de trabajo o responsabilidades de cuidado tienen menos oportunidades para dedicar tiempo a su bienestar, por lo que consideran necesario impulsar políticas públicas que favorezcan mejores condiciones laborales, acceso a servicios de salud, espacios recreativos y programas de prevención.