El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, promulgó la Ley 90/2020, que prohíbe a nivel nacional la producción, importación, exportación y comercialización de alimentos obtenidos mediante la alimentación forzada de animales, una práctica comúnmente asociada con la producción de foie gras.
Con esta ley impulsada por Igualdad Animal, Brasil se convierte en el segundo país del mundo, después de India, en prohibir simultáneamente la producción y venta de este producto, y el primero en Latinoamérica y el hemisferio occidental en hacerlo mediante una ley federal.
La promulgación es el resultado directo de una campaña de más de seis años liderada por Igualdad Animal en Brasil. Desde 2020, la organización ha combinado investigaciones en granjas y rastros, incidencia política, protestas y movilización pública para dar seguimiento a la Ley 90/2020, presentada por el senador Eduardo Girão.
Apenas el pasado 21 de julio, Igualdad Animal solicitó durante un encuentro con el vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, la aprobación de la ley para prohibir el foie gras. Además, entregó más de 300 mil firmas a la Presidencia en respaldo a la ley aprobada por el Congreso.
Sobre el foie gras
El foie gras se produce a partir del hígado de patos y gansos sometidos a un proceso de alimentación forzada. El objetivo es inducir deliberadamente esteatosis hepática, comúnmente conocida como hígado graso, lo que provoca que el órgano crezca hasta diez veces su tamaño natural. Para desencadenar esta condición, los animales son alimentados a la fuerza dos veces al día mediante un tubo metálico de aproximadamente 30 centímetros de largo, insertado directamente en su garganta. A modo de comparación, esto equivaldría a obligar a un adulto de 80 kg a ingerir alrededor de 13 kg de alimento en segundos, dos veces al día.
Más allá del extremo sufrimiento causado a los animales, el foie gras nunca ha representado una relevancia económica para el país: ha permanecido como un producto de lujo, consumido por una porción muy pequeña de la población, con un costo de hasta 980 dólares por kilogramo.
“Este es un momento histórico. El foie gras representa una de las prácticas más crueles infligidas a los animales explotados para el consumo humano, y esta victoria es aún más significativa porque se produce en un país con gran peso mundial en la industria ganadera. Brasil ha demostrado que los estándares éticos no son negociables, ni siquiera bajo la presión de intereses económicos nacionales o extranjeros. Confiamos en que este progreso inspirará e impulsará el cambio en otras partes del mundo”, afirma Sharon Núñez, presidenta de Igualdad Animal.
“Esta victoria pertenece a cada una de las más de 300 mil personas que firmaron nuestra petición y que jamás permitieron que este tema cayera en el olvido. Brasil se está convirtiendo en un referente en bienestar animal en Latinoamérica y demuestra que los intereses comerciales no pueden anteponerse a la ética ni a la voluntad de la propia sociedad brasileña. Esperamos que este logro abra el camino a avances similares en otros países de la región”, afirma Dulce Ramírez, vicepresidenta para Latinoamérica de Igualdad Animal.
En México, Oaxaca es el único estado que ha prohibido la producción y comercialización de productos elaborados a través de alimentación forzada, como parte de su Ley de Protección y Bienestar Animal aprobada por el Congreso local en 2024.