La presencia de un perro puede modificar la comunidad microbiana del hogar y contribuir parcialmente a una menor frecuencia de infecciones durante el primer año de vida. Así lo sugiere una investigación finlandesa que identificó bacterias y hongos asociados estadísticamente con mejores indicadores de salud infantil.
El estudio, publicado el 12 de junio de 2026 en la revista científica Pediatric Allergy and Immunology, analizó si determinados microorganismos presentes en el polvo doméstico podían explicar parte de la relación observada entre convivir con perros y presentar menos afecciones respiratorias.
Los investigadores identificaron 12 géneros bacterianos y dos de hongos relacionados con hogares donde vivían perros. Ocho de ellos explicaron individualmente entre 10 y 23 por ciento de la asociación entre la convivencia con estos animales y al menos uno de los indicadores de salud evaluados.
Los resultados no significan que una mayor cantidad de gérmenes sea necesariamente beneficiosa. El análisis apunta a que la identidad de ciertos microorganismos podría tener mayor relevancia que el volumen total de bacterias u hongos presentes en la vivienda.
Bacterias se relacionan con menos fiebre y antibióticos
Uno de los géneros más destacados fue Pasteurella. Su mayor presencia en el polvo doméstico estuvo vinculada con menos semanas de fiebre y un menor uso de antibióticos. Este microorganismo mostró la asociación más fuerte con la reducción del tiempo en que los bebés presentaron fiebre.
La bacteria Collinsella se relacionó con un mayor número de semanas saludables, así como con menos episodios de otitis y semanas de tratamiento con antibióticos. Por su parte, Ruminococcus y el hongo Udeniomyces estuvieron asociados con menos semanas de fiebre.
Al analizar microorganismos que tendían a presentarse conjuntamente, los científicos encontraron que un grupo integrado por Collinsella, Ruminococcus y Sutterella podía explicar hasta 25 por ciento de la asociación entre tener un perro y determinados resultados respiratorios.
La suma de diferentes géneros vinculados con cada indicador explicó 21 por ciento de la asociación con el número de semanas saludables, 17 por ciento con el uso de antibióticos y 15 por ciento con las semanas de fiebre.
Los autores plantearon que la exposición a estos microorganismos podría intervenir en la maduración del sistema inmunitario durante una etapa sensible del desarrollo. Sin embargo, la investigación no demuestra que los perros mejoren directamente la salud infantil ni que las bacterias identificadas protejan por sí mismas contra las infecciones.
El trabajo fue observacional, por lo que solo permite establecer asociaciones. Además, los investigadores recogieron una muestra de polvo por vivienda, no analizaron virus ni obtuvieron muestras de las vías respiratorias de los bebés.