Lo que podría hacerse en las escuelas con el presupuesto para “ninis”

Lo que podría hacerse en las escuelas con el presupuesto para “ninis”

Foto: Imagen Poblana / IA

El Gobierno federal destinará en 2026 un presupuesto de 25,173 millones de pesos al programa Jóvenes Construyendo el Futuro (JCF), esquema mediante el cual se otorga un apoyo económico mensual a jóvenes de entre 18 y 29 años que no estudian ni trabajan, a cambio de una supuesta incorporación a procesos de capacitación laboral.

 

El programa contempla para este año alrededor de 500,000 beneficiarios, quienes reciben un apoyo mensual de 9,582.47 pesos, además de cobertura del Instituto Mexicano del Seguro Social, durante un periodo de hasta 12 meses.

 

Desde su creación en 2019, Jóvenes Construyendo el Futuro ha canalizado entre 158,000 y más de 170,000 millones de pesos, de acuerdo con distintas cifras oficiales difundidas por el Gobierno federal, y ha alcanzado a alrededor de 3.5 millones de “ninis”.
 

El Gobierno federal sostiene que seis o siete de cada 10 egresados del programa logran incorporarse posteriormente a una actividad productiva; sin embargo, evaluaciones y reportes independientes han documentado resultados distintos en materia de incorporación formal al mercado laboral y también han señalado irregularidades en algunos centros de trabajo y en el seguimiento de beneficiarios.

 

El tamaño del presupuesto destinado al programa abre otra discusión: ¿qué podría hacerse con esos 25,173 millones de pesos si se destinara una cantidad equivalente a atender las carencias del sistema educativo?

 

Una referencia inmediata es La Escuela es Nuestra (LEEN), uno de los principales programas federales destinados a mejorar la infraestructura de planteles públicos. 

 

Su presupuesto se encuentra en un rango similar al de Jóvenes Construyendo el Futuro, con recursos que son entregados directamente a las comunidades escolares para emprender obras y acciones prioritarias.

 

La comparación permite dimensionar el tamaño de la bolsa, con 25,000 millones de pesos podría ampliarse considerablemente la capacidad de intervención en escuelas que requieren baños, agua potable, instalaciones eléctricas, techumbres, impermeabilización, bardas, aulas, espacios deportivos, entre otras necesidades.

 

El problema de los sanitarios escolares ha vuelto a colocarse en el centro de la discusión pública luego de la difusión de imágenes y videos en los que estudiantes muestran las condiciones deficientes de los baños de algunos planteles, como ocurrió recientemente con un alumno de Oaxaca.

 

Un programa nacional enfocado exclusivamente en rehabilitar sanitarios escolares podría utilizar una parte de esos recursos para atender planteles con baños deteriorados, falta de agua, instalaciones hidráulicas deficientes o ausencia de lavamanos adecuados. El costo de una intervención puede variar considerablemente según las condiciones y características de cada escuela.

 

También hay referencias estatales que permiten dimensionar la escala; en Tamaulipas, por ejemplo, se han reportado inversiones de 351 millones de pesos para intervenir 1,201 planteles, lo que muestra que una bolsa de miles de millones podría convertirse en miles de acciones de infraestructura educativa.

 

El dinero también podría dirigirse a resolver otras carencias básicas; diagnósticos recientes han señalado que una proporción importante de planteles educativos enfrenta problemas relacionados con agua, electricidad, sanitarios, conectividad y mantenimiento, condiciones que inciden directamente en el entorno en el que estudian millones de alumnos.

 

Con 25,173 millones de pesos también podrían financiarse acciones de mantenimiento preventivo y correctivo. Techumbres, instalaciones hidráulicas, sistemas eléctricos, impermeabilización, pintura, mobiliario y conectividad son obras que, aunque no siempre tienen la visibilidad de una gran infraestructura, pueden modificar de manera inmediata las condiciones cotidianas de una comunidad escolar.

 

Otra posibilidad sería utilizar una parte de esa cantidad para fortalecer la alimentación escolar, tomando como referencia un costo aproximado de 15 a 16 pesos por ración, una bolsa de 25,000 millones permitiría financiar alrededor de 1,500 millones de comidas.

 

A esa escala, el recurso podría representar alimentación escolar para millones de estudiantes durante un ciclo educativo, dependiendo del número de días, el costo real de cada ración y el modelo de operación utilizado por las autoridades educativas.

 

Con 25,000 millones de pesos podrían financiarse alternativas de alto impacto en materia alimentaria: la canasta alimentaria urbana, que contempla únicamente alimentos, tiene un costo aproximado de 2,562 pesos mensuales por persona, mientras que la canasta alimentaria más bienes y servicios básicos ronda los 4,905 pesos por persona al mes en zonas urbanas, de acuerdo con cifras de referencia de INEGI a agosto de 2026. 

 

Con un costo redondeado de 2,500 pesos, los 25,000 millones alcanzarían para alrededor de 10 millones de canastas alimentarias mensuales durante un año, o para beneficiar a aproximadamente 830,000 personas durante 12 meses. 

 

Si se toma como referencia una canasta de 24 productos de alrededor de 910 pesos, el presupuesto permitiría adquirir más de 27 millones de canastas al año.

 

Otra posibilidad sería fortalecer de manera considerable la alimentación escolar, porque el costo promedio estimado de una ración de desayuno o comida escolar en México se ubica alrededor de 15 a 16 pesos, por lo que 25,000 millones permitirían financiar más de 1,500 millones de raciones al año. Esto equivaldría a proporcionar una comida diaria a más de 8 millones de alumnos durante un ciclo escolar de entre 185 y 200 días hábiles. 

 

Como referencia, el componente de asistencia social del Fondo de Aportaciones Múltiples (FAM) destinado a alimentación escolar ha rondado los 14,000 millones de pesos en años recientes, por lo que un monto de 25,000 millones permitiría prácticamente duplicar esa escala de recursos y ampliar la cobertura de desayunos y comidas calientes en miles de planteles.

 

Finalmente, esos 25,000 millones de pesos también podrían destinarse a educación mediante becas y apoyos adicionales, el monto equivale prácticamente al presupuesto anual de algunos programas de becas de educación media superior o superior y permitiría complementar programas como Rita Cetina y Benito Juárez para incorporar a millones de estudiantes adicionales. 

 

En términos comparativos, el punto central es que una bolsa de 25,000 millones de pesos puede traducirse en millones de comidas escolares, canastas alimentarias, acciones de vivienda, equipamiento médico o apoyos educativos, dependiendo de las reglas de operación, costos unitarios y población objetivo de cada programa.

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