Informe a puerta cerrada: Chedraui, la viva imagen de un perdedor

Informe a puerta cerrada: Chedraui, la viva imagen de un perdedor

Foto: Imagen Poblana / IA, Enfoque

El alcalde de Puebla, José Chedraui, confirmó que el 15 de octubre rendirá su segundo informe de gobierno en el patio del Palacio Municipal; no será en un espacio amplio y abierto como el Auditorio de la Reforma, donde hizo el primero en 2025. 

 

Será en un recinto más controlado, con la clase política dentro, cabildo, gabinete, diputados y, si acepta, el gobernador Alejandro Armenta; mientras afuera los ciudadanos seguirán enfrentando las mismas deficiencias que llevan dos años denunciando.

 

El mensaje es claro: el informe no está pensado para rendir cuentas reales ante la gente, sino para un ejercicio de autocomplacencia, para fingir que se ha trabajado; Chedraui habla de “avances, programas y resultados” del segundo año; en la práctica, se trata de un escenario a puerta cerrada donde se enaltecerán cifras falsas mientras la ciudad sigue lidiando con baches más profundos, percepción de inseguridad elevada y servicios públicos deficientes.

 

En su primer informe, Chedraui vendió la narrativa de haber recibido “una ciudad sin rumbo”, con deudas, calles destrozadas e inseguridad; prometió poner orden; dos años después, los indicadores y las quejas ciudadanas pintan otro panorama. 

 

                                                                                             

 

La percepción de inseguridad en Puebla capital se ha mantenido en niveles muy altos según la ENSU del INEGI, alrededor del 81-84 % en distintos periodos, lejos de una transformación tangible; los baches siguen siendo el tema recurrente: la administración presume decenas o cientos de miles de reparaciones y ahora habla de “inversión histórica” en calles, pero vecinos de colonias y juntas auxiliares reportan que los hoyos siguen ahí, nunca se han ido, o que los trabajos son de pésima calidad.

 

Los servicios públicos, como el alumbrado, recolección de basura, mantenimiento básico, continúan generando reclamos; el propio gobernador Armenta ha tenido que señalar públicamente deficiencias municipales en estos rubros. 

 

Mientras tanto, el Ayuntamiento destina recursos millonarios a encuestas mensuales a modo, cuya utilidad y resultados no son claros ni transparentes. es más, son un insulto para la sociedad.

 

Al optar por el patio del Palacio Municipal, Chedraui reduce el aforo y controla el público, no es un acto abierto a una sociedad molesta; es una reunión de unos cuantos aplaudidores para escuchar cómo el alcalde se presenta a sí mismo como el hombre que “puso orden”. En realidad, se evidencia a sí mismo como un perdedor.

 

El regidor de Morena Leobardo Rodríguez ha sido designado para contestar el informe: reconocerá "avances" y señalará pendientes, en un ritual previsible que no altera el guion oficial.

 

                                                                                      

 

La oposición y diversos medios críticos han señalado desde el primer año que el gobierno de Chedraui ha sido una administración fallida: dos años “poniendo orden” que para muchos se tradujo en dos años “echando a perder”. 

 

La inseguridad no se ha resuelto en nada, sino al contrario; la infraestructura vial sigue siendo motivo de hartazgo y la fallida administración ha dedicado energía a justificar herencias de la gestión anterior mientras los problemas cotidianos persisten.

 

El contraste que no se puede ocultar, el 15 de octubre, dentro del Palacio Municipal, habrá aplausos, cifras maquilladas y fotos con los asistentes; afuera, en las calles, los ciudadanos seguirán esquivando baches, preocupados por la seguridad y cuestionando por qué, a dos años de gestión, la “capital imparable” se siente más estancada que transformada.

 

El segundo informe de Chedraui a puerta cerrada es la confirmación de que el alcalde prefiere la comodidad de su círculo político a la valentía de enfrentar el juicio ciudadano. Se evidencia como un perdedor.

 

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