Practicar deporte en la infancia se asocia con mejores resultados académicos

Practicar deporte en la infancia se asocia con mejores resultados académicos

Foto: Sergio F Cara

La práctica de deportes organizados durante la infancia puede tener implicaciones que trascienden el desarrollo físico. Investigaciones la relacionan con mejores resultados educativos y con habilidades como disciplina, liderazgo, trabajo en equipo, concentración y manejo de la presión, capacidades que también pueden trasladarse al ámbito académico y profesional.

 

Un estudio de investigadores de la Universidad de Montreal, publicado en la revista científica Children, analizó información de 2,775 jóvenes y encontró una asociación entre la participación en deportes organizados durante la infancia y resultados educativos posteriores. Los niños que participaban en estas actividades tenían casi 15% más probabilidades de obtener un diploma de preparatoria a los 20 años, mientras que entre las niñas la probabilidad aumentaba alrededor de 7%.

 

Entre las niñas, además, participar en deportes organizados o actividades artísticas se relacionó con mejores resultados académicos. La asociación fue particularmente marcada entre quienes practicaban deportes artísticos como danza o gimnasia.

 

Los investigadores señalan que los deportes organizados, especialmente aquellos supervisados por adultos y desarrollados bajo reglas y objetivos, permiten practicar habilidades como liderazgo, comportamiento en grupo y atención sostenida. Estas capacidades pueden trasladarse posteriormente al salón de clases.

 

La relación entre deporte y desarrollo también aparece en la vida profesional. Una encuesta de Deloitte realizada en 2023 a 1,100 adultos en Estados Unidos encontró que 85% de las mujeres que habían practicado deporte durante su juventud consideraba importantes para su éxito profesional las habilidades adquiridas mediante esa experiencia. Entre quienes ocupaban posiciones de liderazgo o management, la proporción alcanzaba 91%. Trabajo en equipo, liderazgo y manejo del estrés y la presión estuvieron entre las capacidades más mencionadas.

 

En México, esta relación forma parte también de una visión de educación integral. En 2025, los Juegos Deportivos Nacionales Escolares reunieron a 21 mil estudiantes de educación básica y media superior de todo el país, en una iniciativa impulsada por la Secretaría de Educación Pública y la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte. La SEP señaló entonces que las escuelas deben atender no solo el aprendizaje académico, sino también la salud física y emocional y la práctica deportiva.

 

Un ejemplo de cómo conviven ambas exigencias es Esteban Maldonado, estudiante de 15 años del American Institute of Monterrey (AIM) y gimnasta de alto rendimiento. Su jornada comienza con clases de 7:50 de la mañana a 2:50 de la tarde y continúa con entrenamiento de 4:00 a 8:30 de la noche, de lunes a viernes, además de sesiones los sábados por la mañana.

 

Durante una competencia de la Olimpiada Nacional 2025 en Tlaxcala, Maldonado enfrentó una situación que puso a prueba su concentración. Mientras disputaba una final de piso, una tormenta de granizo produjo tal intensidad de ruido dentro del gimnasio que no podía escuchar sus propios movimientos. Terminó la rutina apoyándose en su memoria muscular y percepción espacial. Después de saludar a los jueces advirtió que el recinto comenzaba a inundarse y el personal retiraba colchonetas y aparatos.

 

Para el gimnasta, el aprendizaje no se limita a los resultados deportivos. "No me gusta medir mi valor atlético en medallas o resultados, sino en mi crecimiento personal y gimnástico", señala.

 

Su preparación también se refleja en sus marcas. Con menos meses de entrenamiento que los disponibles para el Nacional 2025, este año superó sus registros personales en paralelas, con 12.950 puntos; barra fija, con 12.300; y All Around, con 72.200. A los 15 años también compitió en Nivel 10 frente a rivales de hasta 18 años.

 

"Quieras o no, sí afecta tu ego interno, pero al final pude salir adelante, ejecutar mis rutinas y terminar arriba del pódium", explica sobre la experiencia de competir con atletas mayores.

 

Combinar escuela y deporte de alto rendimiento también requiere administrar el tiempo y establecer prioridades. "Es totalmente posible. Aunque sí es muy pesado y difícil, si tienes la determinación y estás dispuesto a tener una carga externa, es algo completamente alcanzable", afirma Maldonado.

 

La experiencia deportiva no garantiza por sí misma mejores resultados académicos. La evidencia presentada establece asociaciones entre la participación deportiva y determinados resultados educativos, mientras factores individuales y del entorno también forman parte del desarrollo de cada estudiante. En ese contexto, disciplina, organización, perseverancia y manejo de la presión aparecen como habilidades que pueden acompañar a los jóvenes tanto durante una competencia como en su formación académica.

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