Corea del Norte sostiene que "no dará marcha atrás” en su estatus como potencia nuclear

Corea del Norte sostiene que "no dará marcha atrás” en su estatus como potencia nuclear

Foto: Naciones Unidas

La política nuclear de Corea del Norte no está abierta a negociación. Ese fue uno de los mensajes centrales que Kim Son Gyong, viceministro de Relaciones Exteriores del país, llevó a la Asamblea General de Naciones Unidas, donde presentó la capacidad atómica norcoreana como una garantía frente a amenazas externas y al aumento de la tensión militar en el noreste asiático.

 

En su discurso, Kim sostuvo que el escenario de seguridad alrededor de la península coreana se deterioró por la actividad militar de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur. Desde esa lectura, Pyongyang considera su arsenal una herramienta de contención y no un elemento transitorio de su política exterior.

 

"Quisiera reiterar la posición oficial del Gobierno de la RPDC. El estatuto de la RPDC como Estado poseedor de armas nucleares se ha fijado de forma permanente y sin compromiso alguno, y legalmente es algo en lo que no podremos dar marcha atrás", afirmó.

 

 

La disuasión como respuesta a la presión militar

 

Kim dirigió buena parte de sus críticas a la cooperación militar entre Washington, Seúl y Tokio. Presentó a los tres países como integrantes de una estructura cada vez más ofensiva contra Corea del Norte y mencionó ejercicios conjuntos, capacidades nucleares y nuevos despliegues militares en la región.

 

También cuestionó la presencia de misiles, drones y otras instalaciones estadounidenses en la península y sus alrededores. A ello añadió sus objeciones al rearme japonés y al desarrollo de capacidades de ataque de mayor alcance.

 

Desde la perspectiva expuesta por Pyongyang, ese entorno explica la necesidad de mantener una fuerza capaz de impedir un ataque. Kim aseguró que la ausencia de un enfrentamiento armado directo en la península, pese al elevado nivel de tensión, responde precisamente a ese equilibrio.

 

"El elemento disuasorio nuclear de la RPDC es una fuerza irresistible y un poder absoluto con el que salvaguardar nuestra soberanía, seguridad y paz frente a cualquier agresión o amenaza exterior", sostuvo.

 

El funcionario fue más allá de justificar la existencia del arsenal. También planteó que Corea del Norte continuará reforzando su capacidad para responder a posibles amenazas y se presentó como un "Estado nuclear responsable" comprometido, desde su propia postura, con la protección de la paz regional.

 

Una crítica más amplia al funcionamiento de la ONU

 

La defensa de la política nuclear se desarrolló a la par de un cuestionamiento general al actual orden internacional. Kim afirmó que la soberanía y los intereses de seguridad de distintos países son vulnerados por prácticas hegemónicas y acusó a algunas potencias de utilizar las instituciones internacionales para favorecer sus propios objetivos.

 

El funcionario norcoreano afirmó que la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de los Estados soberanos, así como el derecho y el orden internacionales, están siendo pisoteados "debido a la prepotencia unilateral y la tiranía de un Estado hegemónico".

 

En ese contexto, abogó por una transformación de Naciones Unidas para reducir lo que calificó como unilateralismo y sesgo. Su propuesta apuntó a una organización con mayor representación de los intereses de todos sus miembros y con una aplicación más equitativa de los principios establecidos en la Carta de la ONU.

 

"Ha llegado la hora de que las Naciones Unidas lleven a cabo sus reformas, no centrándolas en países específicos, sino en torno al objetivo único de la democratización de las Naciones Unidas", declaró.

 

Kim sostuvo además que el multilateralismo y la formación de un mundo multipolar avanzan como tendencias internacionales frente a una etapa en la que, afirmó, una sola potencia podía imponer su voluntad a otros Estados.

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