Valet parking en Puebla: robos, autos desvalijados y clientes sin respuesta

Valet parking en Puebla: robos, autos desvalijados y clientes sin respuesta

Foto: Enfoque

Entregar las llaves del automóvil al valet parking y recuperarlo con golpes, sin autopartes o incluso no volver a encontrarlo son algunos de los riesgos que han denunciado usuarios de bares y restaurantes en Puebla.

 

Ante las quejas por presuntos robos, cobros poco claros y establecimientos que se deslindan de los daños, el Congreso del Estado busca poner reglas a un servicio que opera entre cuestionamientos sobre su seguridad y la responsabilidad de quienes lo ofrecen.

 

 

Y es que a estos problemas se suma la incertidumbre de los usuarios sobre quién debe responder cuando su vehículo resulta dañado o desaparece mientras está bajo el cuidado de los acomodadores.

 

Aunque este servicio se ofrece como una comodidad para los clientes, diversos casos documentados han puesto en duda su seguridad y la responsabilidad de los establecimientos que lo contratan.

 

En algunos puntos de la ciudad, principalmente en zonas con alta concentración de bares y restaurantes, también genera congestionamientos al ocupar calles, banquetas o espacios de estacionamiento público.

 

Uno de los casos ocurrió en enero de 2022, en el restaurante Divará, ubicado en San Pedro Cholula, donde se reportó el robo de cinco vehículos que habían quedado bajo custodia del personal de valet parking; un año después, en el restaurante Kampai, sobre el circuito Juan Pablo II, clientes denunciaron que encontraron sus automóviles desvalijados, sin llantas y con objetos de valor sustraídos.

 

En abril de 2024, un cliente del club Mamitas denunció la desaparición de 200,000 pesos en efectivo después de recibir ayuda del personal para subir a su automóvil; de acuerdo con el reporte, despertó dentro del vehículo sin el dinero.

 

En febrero de 2025, afuera del bar Una y Ya, sobre la avenida Juárez, se registró otro incidente luego de que usuarios detectaran presuntas irregularidades relacionadas con combustible y autopartes, el establecimiento fue clausurado.

 

Estos antecedentes alimentan la desconfianza hacia un servicio en el que los clientes entregan las llaves de sus vehículos a terceros, sin tener certeza de dónde serán estacionados, quién tendrá acceso a ellos o qué mecanismos existen para responder ante un robo o daño.

 

Otro de los problemas es que algunos operadores utilizan la vía pública como si se tratara de un estacionamiento privado, en lugar de contar con un predio propio o rentado, dejan los automóviles en calles aledañas, en ocasiones en doble fila, y cobran una tarifa por recibirlos, sin que necesariamente exista un resguardo adecuado.

 

La situación también complica las reclamaciones. Aunque algunos establecimientos o empresas de valet parking entregan boletos, sus condiciones pueden incluir restricciones sobre los objetos olvidados, fallas mecánicas o determinados daños.

 

Cuando ocurre un incidente, los usuarios pueden enfrentar negativas, retrasos o dificultades para determinar quién debe asumir los costos de reparación o responder por la pérdida de la unidad.

 

La responsabilidad no debería quedar resuelta únicamente con las condiciones impresas en un boleto, la obligación de responder depende de las circunstancias del caso, de la relación entre el establecimiento y el prestador del servicio, así como de las disposiciones legales aplicables; por ello, resulta fundamental que los usuarios conozcan quién recibe el automóvil, dónde se resguarda y qué cobertura existe ante un robo o daño.

 

Los casos denunciados muestran que el problema no se limita a la comodidad de estacionar un automóvil: también involucra seguridad, uso del espacio público y protección del patrimonio de los clientes.

 

La principal exigencia es que quienes ofrecen y contratan el valet parking garanticen condiciones claras de operación y respondan cuando un vehículo queda bajo su custodia y sufre algún daño o pérdida.

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