¿El fin del rechazo de órganos? Una técnica abre nuevas posibilidades

¿El fin del rechazo de órganos? Una técnica abre nuevas posibilidades

Foto: Magnific

Conseguir que un órgano trasplantado funcione durante toda la vida, sin que el organismo lo ataque, podría dejar de ser una aspiración médica lejana. Una investigación con participación de científicos argentinos obtuvo resultados prometedores en dos pacientes que habían sufrido múltiples rechazos de órganos. 

 

Investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), junto con médicos del Hospital La Paz de Madrid, desarrollaron una estrategia basada en células de médula ósea. Su objetivo es modificar la respuesta inmunitaria para que el cuerpo tolere el órgano recibido y necesite menos medicamentos que debilitan las defensas. 

 

Este enfoque podría representar un cambio importante frente a los tratamientos convencionales, especialmente para personas con antecedentes de rechazo y pocas alternativas terapéuticas. 

 

Cómo funciona la técnica que busca evitar el rechazo 

 

Cuando una persona recibe un órgano, su sistema inmunitario puede identificarlo como extraño y desencadenar una respuesta destinada a destruirlo. Para impedirlo, los pacientes necesitan medicamentos inmunosupresores que también reducen su capacidad de combatir infecciones y otras amenazas. 

 

Frente a este problema, los investigadores utilizan células precursoras hematopoyéticas extraídas de la médula ósea del donante, capaces de generar diferentes células sanguíneas. Una vez administradas al receptor, estas células se alojan en su médula ósea y comienzan a producir componentes del sistema inmunitario.  De esta manera se busca establecer un sistema inmunitario quimérico, donde conviven células defensivas del donante y del receptor para favorecer la tolerancia al órgano trasplantado. Rodrigo Papa Gobbi, investigador del CONICET, explicó el mecanismo: "Estas nuevas células son las que van a enseñarle al organismo que el nuevo órgano no es algo peligroso". 

 

A diferencia de la inmunosupresión convencional, esta estrategia pretende generar una tolerancia más específica, evitando que todas las defensas deban mantenerse ampliamente inhibidas.

 

Dos pacientes sin rechazo y una nueva etapa de investigación 

 

Los resultados publicados en la revista científica Communications Medicine describen dos trasplantes realizados en España durante 2020 mediante este procedimiento experimental. Ambos pacientes habían sufrido rechazos anteriores y contaban con opciones terapéuticas muy limitadas.  

 

Nora, una mujer de 49 años, recibió un riñón después de haber rechazado tres trasplantes anteriores, mientras que Yasinne, de 15 años, recibió cinco órganos. Este último necesitó un trasplante de estómago, intestino, páncreas, hígado y riñón, después de haber sufrido dos rechazos previos. 

 

Luego de casi seis años de seguimiento, ambos pacientes mantienen sus órganos plenamente funcionales, sin signos de rechazo y con dosis mínimas de medicamentos inmunosupresores. Estos resultados impulsaron un ensayo clínico de fase 1 destinado a evaluar la seguridad del procedimiento y explorar su aplicación en más pacientes. 

 

Otros dos receptores ya recibieron las células precursoras sin presentar efectos adversos durante la etapa inicial comunicada por los investigadores. Sin embargo, los resultados obtenidos en los primeros casos todavía no permiten establecer que el tratamiento sea seguro y eficaz para todos los pacientes. 

 

Si futuros ensayos confirman sus beneficios, esta estrategia podría disminuir nuevas operaciones, prolongar el funcionamiento de los órganos y reducir complicaciones asociadas con la inmunosupresión. El desafío consiste en comprobar si esa tolerancia puede mantenerse a largo plazo y reproducirse en diferentes pacientes y centros médicos. 

 

De conseguirlo, la medicina podría acercarse a un objetivo fundamental: que recibir un órgano no implique enfrentar continuamente el riesgo de perderlo.

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