Puebla ocupa el segundo lugar nacional en el porcentaje de policías con controles de confianza aprobados y vigentes, con 89 %, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP); sin embargo, este indicador contrasta con la percepción de inseguridad en la capital poblana, donde 84.5 % de la población adulta considera inseguro vivir en la ciudad.
Los datos correspondientes al periodo de enero a septiembre de 2026 colocan a Querétaro en el primer lugar nacional, con 92 %, mientras Puebla comparte la segunda posición con Aguascalientes.
De acuerdo con la estadística, la Secretaría de Seguridad Pública municipal reportó que el 97 % de los elementos evaluados aprobó las pruebas de control de confianza, además, el informe también identifica porcentajes de personal que no aprobó, que tiene resultados pendientes o que aún no completa su evaluación.
Y aunque estas cifras reflejan una amplia cobertura de los controles de confianza, aprobar las evaluaciones no significa necesariamente que los elementos tengan un desempeño eficiente en las calles, respondan oportunamente a las emergencias o contribuyan a reducir los delitos.
Los controles de confianza constituyen un filtro para identificar posibles factores de riesgo y determinar si los policías reúnen condiciones de integridad y aptitud para desempeñar sus funciones; no obstante, no sustituyen la evaluación de resultados operativos, la supervisión permanente ni los mecanismos de rendición de cuentas.
Las pruebas contemplan cinco áreas principales: médica, toxicológica, psicológica, poligráfica y una investigación del entorno socioeconómico; en conjunto, buscan detectar condiciones de salud incompatibles con el servicio, consumo de sustancias, factores psicológicos relevantes, inconsistencias en las declaraciones y posibles riesgos relacionados con el patrimonio o el entorno del evaluado.
Estos procedimientos son obligatorios para el ingreso y la permanencia del personal de seguridad pública, conforme al marco normativo aplicable; sin embargo, sus resultados representan una fotografía de determinados aspectos del perfil del elemento y no una garantía de que actuará correctamente en todas las circunstancias.
Otro indicador que permite observar las diferencias entre aprobar los controles y contar con una preparación integral es el Certificado Único Policial (CUP), que contempla, además de las evaluaciones de control de confianza, requisitos de formación, competencias básicas y desempeño. De acuerdo con los datos de referencia de 2025 citados para Puebla, apenas 31.7 % de los policías contaba con esta certificación, una brecha considerable frente al porcentaje de controles aprobados.
La percepción ciudadana también plantea interrogantes sobre los resultados de la estrategia de seguridad, la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), correspondiente a septiembre de 2026, reportó que 84.5 % de los habitantes de 18 años y más de la ciudad de Puebla consideraba inseguro vivir en ella.
El indicador aumentó respecto a junio de este año, cuando se ubicó en 81.3 %, y también superó el 81.4 % registrado en septiembre de 2025, con este resultado, Puebla se situó entre las ciudades con mayor percepción de inseguridad del país, muy por encima del promedio nacional de 58.1 % reportado en el mismo periodo.
Entre los espacios donde la población suele sentirse más vulnerable se encuentran los cajeros automáticos en la vía pública, el transporte público y las calles; estas experiencias influyen en la evaluación que los ciudadanos hacen de las corporaciones, más allá de los indicadores administrativos que presentan las autoridades.
La diferencia entre ambos resultados no significa que las pruebas de control de confianza carezcan de utilidad, sino que miden aspectos distintos; mientras el SESNSP registra el cumplimiento de un filtro institucional, la ENSU recoge la percepción de la población sobre las condiciones de seguridad en su entorno.
Por ello, el desafío para las autoridades de Puebla no consiste únicamente en mantener altos porcentajes de evaluaciones aprobadas, sino en traducir esos resultados en policías mejor preparados, investigaciones eficaces, atención oportuna a las denuncias, reducción de los delitos y mayor confianza ciudadana.