Buen Fin: el peligro de las tarjetas de crédito

Buen Fin: el peligro de las tarjetas de crédito

Foto: Magnific

Del 13 al 17 de noviembre se llevará a cabo la edición 16 de El Buen Fin, una de las temporadas comerciales más importantes del país, en la que miles de mexicanos buscarán aprovechar descuentos, promociones y meses sin intereses; sin embargo, detrás de las aparentes oportunidades de ahorro también hay un riesgo: el uso inadecuado de las tarjetas de crédito puede convertirse en una deuda difícil de controlar y terminar afectando seriamente la economía familiar.

 

En un país donde la educación financiera continúa siendo una asignatura pendiente, muchas personas utilizan el crédito sin conocer realmente sus condiciones, tasas de interés, comisiones y consecuencias de incumplir con los pagos; la facilidad de comprar ahora y pagar después genera una falsa sensación de tener dinero disponible, cuando en realidad se está adquiriendo una obligación que deberá cubrirse con ingresos futuros.

 

La tarjeta de crédito no representa una extensión del salario ni dinero adicional, se trata de un préstamo que ofrece una institución financiera y que, si no se administra correctamente, puede generar intereses que incrementan considerablemente el costo de los productos adquiridos.

 

Las cifras reflejan la dimensión del problema; de acuerdo con los datos proporcionados, en julio de 2026 el número de tarjetas de crédito en circulación alcanzó los 47.6 millones, mientras que el saldo de la cartera superó los 700,000 millones de pesos; a la par, la cartera vencida de este tipo de financiamiento registró un crecimiento importante, lo que evidencia las dificultades que enfrentan algunos usuarios para cumplir con sus compromisos.

 

En Puebla, la situación tampoco es menor, pues la cartera vencida de tarjetas de crédito superaba los 843 millones de pesos a mediados de 2026, con un incremento cercano al 45 % respecto al año anterior; estas cifras muestran que el endeudamiento no es un problema exclusivo de quienes tienen ingresos bajos, sino también de personas que carecen de una planeación adecuada para administrar sus créditos.

 

¿Dónde está el riesgo de las tarjetas de crédito?

 

Uno de los principales problemas aparece cuando los consumidores confunden el límite de crédito con su capacidad real de compra; que un banco autorice una línea de 30,000, 50,000 o incluso 100,000 pesos no significa que el usuario tenga los ingresos suficientes para cubrir esa cantidad.

 

Durante el Buen Fin, una de las promociones más atractivas son los meses sin intereses: aunque pueden representar una buena alternativa para adquirir productos de alto costo, también se convierten en un riesgo cuando se acumulan varias compras y las mensualidades comienzan a comprometer una parte importante del salario.

 

El problema surge cuando el consumidor deja de pagar una mensualidad o no cubre los compromisos establecidos; dependiendo de las condiciones de la promoción y del contrato, pueden generarse intereses ordinarios sobre el saldo pendiente, lo que eleva el costo de la compra.

 

Otra de las trampas más comunes es acostumbrarse a pagar únicamente el mínimo de la tarjeta; aunque esta opción permite mantener la cuenta al corriente si se cubre oportunamente el monto indicado, no significa que la deuda esté resuelta; por el contrario, gran parte del pago puede destinarse a intereses y comisiones, mientras el capital disminuye lentamente.

 

De esta manera, una compra que inicialmente parecía conveniente puede terminar costando el doble o incluso más, dependiendo de la tasa de interés y del tiempo que tarde el usuario en liquidar el adeudo.

 

También están las compras impulsivas motivadas por descuentos que parecen irrepetibles; la publicidad, las ofertas por tiempo limitado y las promociones bancarias pueden provocar que las personas adquieran artículos que no necesitan o que están fuera de sus posibilidades económicas.

 

¿Cómo utilizar inteligentemente una tarjeta de crédito?

 

Para evitar que las promociones del Buen Fin se conviertan en un problema financiero, especialistas y autoridades como la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) recomiendan utilizar el crédito con responsabilidad y conocer las condiciones de cada producto financiero.

 

La primera regla consiste en elaborar un presupuesto antes de llevar a cabo cualquier compra; es necesario identificar cuánto dinero se recibe mensualmente, cuáles son los gastos indispensables y cuánto puede destinarse al pago de deudas sin comprometer la alimentación, vivienda, transporte, servicios y otras necesidades familiares.

 

También es importante diferenciar entre el pago mínimo, el pago para no generar intereses y el saldo total; el primero permite mantener la cuenta al corriente, pero prolonga el endeudamiento; el segundo es la cantidad que debe cubrirse antes de la fecha límite para evitar intereses ordinarios sobre las compras del periodo, siempre que se cumplan las condiciones del contrato.

 

Por ello, una de las recomendaciones más importantes es convertirse en un usuario totalero, es decir, pagar la totalidad del saldo para no generar intereses cada mes. De esta manera, se aprovechan los beneficios de la tarjeta sin permitir que los intereses incrementen el costo de las compras.

 

En el caso de los meses sin intereses, es fundamental calcular cuánto representarán las mensualidades y sumarlas a los compromisos que ya se tienen; una televisión, un teléfono celular o un electrodoméstico pueden parecer accesibles cuando se dividen en 12 o 18 pagos, pero varias compras simultáneas pueden convertirse en una carga difícil de sostener.

 

Otra medida indispensable es comparar los precios antes de comprar, no todas las promociones representan un ahorro real, por lo que conviene revisar cuánto costaba el producto antes del Buen Fin y verificar si el descuento anunciado realmente beneficia al consumidor.

 

Asimismo, es necesario conocer la fecha de corte y la fecha límite de pago, revisar constantemente los movimientos de la cuenta, activar las notificaciones bancarias y consultar el Costo Anual Total (CAT), indicador que permite comparar el costo de distintos productos financieros.
 

El Buen Fin no necesariamente representa una amenaza para las finanzas personales; por el contrario, puede ser una oportunidad para adquirir productos necesarios a precios competitivos, siempre que haya planeación y capacidad de pago.

 

La clave está en entender que una tarjeta de crédito no debe utilizarse para aparentar un poder adquisitivo que no se tiene; comprar a meses sin intereses tampoco significa que los productos sean gratuitos, pues cada mensualidad representa dinero que dejará de estar disponible para otros gastos.

 

Por ello, antes de aprovechar cualquier promoción del 13 al 17 de noviembre, la recomendación es sencilla: comprar únicamente lo necesario, comparar precios y, sobre todo, tener claro de dónde saldrá el dinero para pagar.

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