¿Quién vigila las guarderías y qué requisitos debe cumplir el personal?

¿Quién vigila las guarderías y qué requisitos debe cumplir el personal?

Foto: Magnific

El caso de maltrato infantil en el maternal del Instituto Mexicano Madero (IMM), plantel Zavaleta, genera cuestionamientos sobre la seguridad de los menores en guarderías y centros educativos: ¿quién supervisa estos espacios?, ¿qué preparación debe tener el personal que atiende a niños pequeños?, ¿cómo pueden los padres identificar señales de violencia cuando sus hijos todavía no saben hablar?

 

En México, los centros de atención infantil públicos, privados y mixtos están sujetos a la Ley General de Prestación de Servicios para la Atención, Cuidado y Desarrollo Integral Infantil, publicada en 2011, que establece las obligaciones de las autoridades para garantizar espacios seguros y condiciones adecuadas para el desarrollo de niñas y niños.

 

La regulación involucra a distintas instancias, dependiendo del tipo de establecimiento y los servicios que ofrece.

 

La Secretaría de Educación Pública (SEP), tanto federal como estatal, interviene cuando los centros ofrecen servicios de educación inicial o preescolar sujetos a autorización o incorporación oficial; en el caso de las instituciones privadas, deben cumplir con los requisitos educativos correspondientes y contar con personal que reúna los perfiles establecidos.
 

Por su parte, el Sistema Nacional DIF y los sistemas estatales participan en las políticas de atención y cuidado infantil, mientras que las autoridades sanitarias vigilan las condiciones de higiene y salud.

 

Protección Civil también tiene responsabilidades en la supervisión de estos establecimientos, principalmente en materia de prevención de riesgos, evacuación, primeros auxilios, combate de incendios y simulacros, conforme a las disposiciones aplicables.

 

A nivel municipal, los ayuntamientos intervienen mediante licencias de funcionamiento, uso de suelo y otras autorizaciones correspondientes.

 

Esto significa que la vigilancia de una guardería o maternal no depende de una sola autoridad, sino de un conjunto de instituciones que deben garantizar que los espacios cumplan con las condiciones necesarias para recibir y atender a menores de edad.

 

¿Qué requisitos debe cumplir el personal que trabaja en un maternal?

 

Trabajar con niños de entre uno y tres años requiere preparación y conocimientos específicos, debido a que se trata de una etapa en la que los menores dependen por completo de los adultos para expresar sus necesidades, identificar situaciones de riesgo y pedir ayuda.
 

Los perfiles profesionales dependen de las funciones que desempeñe cada trabajador y de la modalidad del centro de atención infantil; entre las áreas de formación relacionadas con estas actividades se encuentran educación inicial, educación preescolar, pedagogía y desarrollo infantil.

 

En los establecimientos incorporados a la SEP, los docentes deben cumplir con los perfiles profesionales y requisitos establecidos para el nivel educativo que imparten; sin embargo, no todos los puestos de atención y cuidado requieren necesariamente el mismo grado académico.
 

Además de la formación profesional, el personal debe contar con capacitación para atender emergencias y situaciones que pongan en riesgo la integridad de los menores.

 

Entre los conocimientos necesarios destacan primeros auxilios pediátricos, prevención de accidentes, protección civil, evacuación, detección de situaciones de violencia y atención adecuada al desarrollo infantil.
 

También deben existir mecanismos para verificar la idoneidad de quienes trabajan directamente con los niños, así como procedimientos de supervisión y evaluación del desempeño.

 

La preparación académica, sin embargo, no garantiza por sí sola un entorno seguro; la vigilancia cotidiana, la existencia de protocolos para atender lesiones y la actuación inmediata ante cualquier denuncia son fundamentales para evitar que una situación de violencia se prolongue.

 

¿Cómo identificar señales de maltrato en los niños?

 

Uno de los principales problemas para detectar agresiones en los maternales es que los menores todavía no cuentan con las herramientas verbales para explicar qué sucede dentro del salón de clases.


 

Por ello, los padres deben prestar atención a cambios físicos, emocionales y de comportamiento que puedan indicar que algo no está bien.

 

Entre las señales físicas se encuentran moretones, rasguños, golpes y lesiones recurrentes, especialmente cuando aparecen en distintas partes del cuerpo o las explicaciones proporcionadas por la escuela no coinciden con lo observado.

 

También es importante identificar heridas que se repiten, marcas en el rostro, labios, cuello o torso, así como lesiones que aparecen después de determinados días de asistencia o que coinciden con la presencia de una persona específica.
 

En el aspecto emocional y conductual, algunas señales de alerta son el rechazo repentino a acudir a la escuela, el llanto excesivo al llegar al plantel o el miedo hacia determinada maestra o salón.

 

Ninguna de estas señales confirma por sí sola que exista maltrato; sin embargo, cuando se presentan de manera recurrente o acompañadas de lesiones sin explicación convincente, es necesario investigar.

 

Ante cualquier sospecha, los padres pueden solicitar explicaciones por escrito a la institución, documentar las lesiones, acudir con un profesional de la salud y presentar una denuncia ante las autoridades correspondientes.

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